Cómo benefician las cosquillas a los bebés y niños pequeños

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Cómo benefician las cosquillas a los bebés y niños pequeños

La risa infantil es lo más contagioso del mundo. ¡Lo comprobamos cada día en nuestra guardería en Valencia! Hacer cosquillas a los bebés y niños pequeños es uno de los actos más naturales y cotidianos para hacer reír a los niños ¡y también a sus papás! Sin embargo, no son sólo un simple juego. Las cosquillas también cumplen su función en la educación infantil ¿Sabías que además de hacerles reír y disfrutar también influyen en su desarrollo?

Beneficios de las cosquillas

Los beneficios de las cosquillas son mayores de lo que imaginas. Durante los primeros meses de vida las cosquillas ayudan a la maduración de las vías nerviosas sensitivas, encargadas de hacer llegar al cerebro estímulos como la sensación de calor, frío, dolor, etc. Estos, a su vez, permiten que las vías motoras se desarrollen y cumplan su función de enviar información a las distintas partes del cuerpo para que reaccionen ante los estímulos, por ejemplo, ¡ante las cosquillas!.

Los bebés las sienten sobre todo en puntos como las mejillas, mentón, cuello, plantas de los pies y contorno de la boca. A partir de los dos años, las zonas más sensibles son los pies, espalda, estómago y axilas.

Jugar a las cosquillas es una actividad muy habitual entre padres e hijos

Las cosquillas despiertan la risa del bebé o del pequeño dando lugar a momentos divertidos en familia. Pero además, este saludable pasatiempo, tiene un montón de ventajas que a lo mejor no conocías:

  • Juegos como la hormiguita que va por el pie, sube por la pierna, pasea por la barriguita, va por el brazo… son estupendos para hacer que el niño además de divertirse, conozca y sea consciente de las distintas partes de su cuerpo.
  • Ayudan a tonificar los músculos y a fortalecer el sistema inmune.
  • Las cosquillas provocan bienestar ya que durante la risa se liberan endorfinas, las llamadas, “hormonas de la felicidad”.
  • Se refuerzan los vínculos afectivos entre padres e hijos. El niño además se sentirá seguro, amado y protegido.
  • El niño aprende a experimentar emociones como la sorpresa y la incertidumbre ya que las cosquillas son un juego que se produce cuando menos se lo esperan.
  • Ayudan a relajarse después de momentos de tensión como una caída o cualquier otro “sustillo”.

Para obtener todos los beneficios, es preciso elegir bien el momento: no se pueden hacer cuando el niño se sienta cansado, tenga sueño o hambre. Es preciso parar si el niño se pone a llorar o se enfada ya que eso provocará rechazo en ocasiones sucesivas.

Hay que saber buscar el punto de equilibrio. Cada persona tiene una resistencia y partes del cuerpo más sensibles que otras. Las cosquillas han de ser algo divertido, no algo desagradable y forzado.

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Foto Flickr | Joost Assink