Cómo educar para que los niños no mientan

Enviado por Superfriends el
Cómo educar para que los niños no mientan

La educación infantil es algo apasionante. En nuestro parvulario inglés en Valencia, queremos que nuestros pequeños alumnos reciban una educación lo más completa y eficaz posible. Por ello, junto al aprendizaje preescolar, educamos a los niños en valores y en el respeto y la tolerancia.

Hoy vamos a hablar de las mentiras infantiles, un tema al que no siempre se da la debida importancia: “¿Quién ha roto el jarrón? Yo no he sido, se ha caído solo”. Este tipo de respuestas se suelen dar por buenas y parecen hasta normales porque, al fin y al cabo, ¿quién de nosotros no ha mentido a sus padres cuando éramos pequeños?

El problema de las mentiras es que acaben por convertirse en una costumbre y lo que de pequeños provoca risa o hace gracia, de mayores se pueden llegar a convertir en auténticas farsas en las que resulta difícil o imposible descubrir la verdad.

A nadie le gustan los mentirosos

Ningún padre desea que sus hijos, al crecer, terminen por convertirse en maestros de la mentira ni descubrir que cuando creían que estaban durmiendo en casa de un amigo, en realidad estaban de fiesta o en malas compañías. Para evitar llegar a esos extremos es necesario enseñarles a decir la verdad desde pequeños tanto en casa como en el centro de educación infantil.

Es cierto que los niños, a veces, para evitar una reprimenda o un castigo, intentarán ocultar la verdad. Pero también es cierto que si están educados en la sinceridad, acabarán contando la verdad y se sentirán mal si mienten.

Los niños siempre dicen la verdad

Es cierto que cuando los niños comienzan a expresarse y a contar cosas no mienten. Los niños muy pequeños dicen las cosas tal como las ven, las piensan y las sienten. Esto, en ocasiones, puede ser un problema para algunos padres que ven cómo sus hijos dicen algo que no siempre resulta lo más adecuado o correcto. Para evitar situaciones comprometidas, comienzan a decir a los niños que no diga esto o aquello. De esta forma, los niños aprenden a mentir. Aunque desde una perspectiva adulta, ser políticamente correcto y suavizar la verdad no es mentir, desde el punto de vista del niño sí lo es.

Los niños imitan lo que ven

Los niños imitan el comportamiento de los adultos por lo que si ven que en su entorno mienten, ellos también lo harán. Llegará un momento en que el pequeño sabrá detectar cuándo sus padres le están mintiendo a ellos o a los demás. Por tanto, creerán que mentir es normal y adoptarán esta costumbre con total naturalidad. Aunque los padres piensen que a veces es preciso mentir por el bien de los niños, al final hay que tener presente que la verdad acaba por salir a flote. De nada sirve ocultar al niño que el abuelito ha muerto y contarle una historia para disfrazar la verdad. Cuando la descubra se sentirá engañado y al dolor se unirá la frustración.

Un motivo muy común por el que mienten los niños es por miedo. Si son castigados o regañados a menudo, aprenderán a ocultar sus acciones para evitar las consecuencias. Para evitar la mentira, es preciso hacer que confíen en sus mayores y sepan que pueden contar con ellos hagan lo que hagan. Atemorizar a los niños no sirve de nada y es contraproducente. Lo adecuado es intentar que sean responsables de sus acciones y para ello, han de ser sinceros.

Las mentiras no traen nada bueno

Los niños mentirosos son también desconfiados porque piensan que al igual que él engaña, a él también lo engañan. Engañan y mienten para no reconocer sus culpas ni responsabilizarse, por lo que no aprenden de sus errores

Al crecer, el niño se convierte en una persona débil, insegura, desconfiada y con miedo permanente a que descubran sus mentiras. Esto le hace ser infeliz y hacer infelices a los demás.

Superfriends: Su futuro empieza aquí

Foto Flickr | Allegretto EducaÇao Musical