La atención y la concentración en los niños

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La atención y la concentración en los niños

La concentración infantil es un tema al que damos la atención adecuada en nuestro centro infantil con inglés en Valencia. Los niños son inquietos por naturaleza. Su entorno está lleno de información, novedades atractivas y muchas cosas por descubrir. Por ello, a veces resulta realmente difícil conseguir que mantengan la atención y la concentración en los estudios y tareas escolares. Muchas veces, el esfuerzo que supone centrar la atención en actividades como leer, escribir o en general cualquier tarea que implique un mayor o menor grado de concentración, puede crear dificultades en el aprendizaje.

¿Por qué es importante la concentración?

La mente hace que, a través de la atención, podamos centrarnos en un estímulo concreto de todos los que nos rodean e ignorar los demás. La concentración es una de las habilidades básicas en el proceso de aprendizaje ya que la atención se focaliza sobre un punto concreto durante un tiempo más o menos prolongado. Si no se tiene la facultad de concentrares, es imposible aprender ni adquirir nuevos conocimientos.

Cómo mejorar la concentración

En Superfriends queremos que nuestros pequeños alumnos adquieran hábitos y rutinas que favorezcan la concentración. Algunas pautas que les pueden ayudar son las siguientes:

  • Evitar las distracciones. Es necesario eliminar cualquier elemento que pueda distraer al niño: ruidos, objetos, problemas personales o familiares, etc.
  • Diversificar objetivos y tareas. Es recomendable cambiar cada cierto tiempo de asignaturas y tareas ya que los cambios hacen que se reinicie el proceso de atención y ello favorece la concentración.
  • Crear hábitos y rutinas. La rutina hace que el niño se acostumbre a hacer las tareas de forma automática. Si comienza a estudiar todos los días a la misma hora, su rendimiento será mayor, ya que su mente estará preparada y no perderá tiempo hasta que se concentre.
  • Establecer horarios y marcar los tiempos. El niño ha de saber de antemano de cuánto tiempo dispone para realizar una determinada actividad y hay que exigir que lo cumpla.
  • Organización. Las tareas más difíciles o aburridas es mejor realizarlas en primer lugar, cuando su capacidad de concentración es mayor.
  • Aprender a centrarse en una sola cosa. Para optimizar el rendimiento, hay que realizar un calentamiento anterior, que puede consistir en tachar letras del periódico o contar hasta una determinada cifra. Esta actividad no debe durar más de cinco minutos y es muy eficaz como precalentamiento para comenzar las actividades programadas.
  • Marcarse objetivos concretos. El niño ha de tener perfectamente claras cuáles son sus metas, y qué se espera de él. Si el niño conoce perfectamente esos objetivos, podrá organizar mejor su cabecita y esforzarse para conseguirlos.

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Foto Flickr | John Morgan