Castigo infantil: Cómo y cuándo aplicarlo

Enviado por Superfriends el
Castigo infantil

Cómo aplicar el castigo a los niños

En primer lugar, hay que utilizar el castigo de forma racional. Por lo tanto, la primera premisa es que el castigo no dependerá en ningún caso de nuestro estado de ánimo.

Para controlar al niño, primero debes controlarte tú. Jamás castigues con gritos, riñas o amenazas ya que el niño no lo percibirá como un castigo sino como una venganza o actitud negativa por tu parte. Las situaciones conflictivas no se pueden resolver a gritos sino de manera calmada y razonada.

Predica con el ejemplo

¿Alguna vez has pensado en lo irracional que resulta gritarle a tu hijo para que no grite? Si te mueves en un círculo vicioso jamás conseguirás avanzar. Hay que escuchar lo que el niño tiene que decir e intentar actuar con justicia. Antes de castigarlo, debe saber los motivos del castigo para que sea consciente de que sus actos tienen consecuencias.

Castigo proporcionado

Si aplicas un castigo injusto o desproporcionado, el niño simplemente, no lo entenderá. Trata de que sea proporcionado a la infracción cometida y a su edad. Además del castigo, conviene reforzar la acción con un código de “buena conducta”, que le permita “pensar” en lo que ha hecho mal para haber sido castigado y a ser consciente de sus actos en el futuro.

Cuándo y cómo hay que poner límites

El castigo no es la única solución. También existen otras alternativas eficaces, ingeniosas y educativas para educar a los niños mediante consejos prácticos.

Educar con límites

Al educar a nuestros hijos, los padres solemos pecar de inseguridad. En ocasiones, vamos probando diferentes opciones hasta que alguna funcione. El niño se percata de inmediato de la situación y se porta aún peor.

Otro fallo habitual es que en ocasiones las parejas no funcionan como uno solo sino que van de “poli bueno, poli malo”. Por supuesto, el niño pedirá a papá lo que mamá no le deja hacer y viceversa.

Para aplicar disciplina a los niños de forma eficaz, hay que empezar a poner límites desde bebés. Desde el primer año, hay que establecer dichos límites diciendo “no” de manera firme e inequívoca. El “no” ha de ir acompañado de un gesto firme y serio, para que el niño sepa interpretarlo.

Las señales no verbales tienen gran importancia: el tono, la actitud o la firmeza que demuestres ante tu hijo, te permitirá transmitir a tu hijo el mensaje que deseas de manera eficiente. Debes dejar claro que el capitán del barco eres tú. Si le estás diciendo “no” pero al mismo tiempo estás bromeando, el mensaje no llegará y tan sólo lograrás enviar un mensaje confuso.

 

SUPERFRIENDS: Su futuro empieza aquí

Foto Flickr | vastateparksstaff